Publicado por la OMS el 12 de noviembre de 2024
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado nuevas directrices enfocadas en atender los crecientes desafíos de salud mental que han surgido a raíz de la pandemia de COVID-19. Durante una conferencia internacional, se destacó el impacto profundo y duradero que ha tenido la crisis sanitaria en la salud mental global, especialmente entre los trabajadores de la salud, niños, adolescentes y personas mayores.
La pandemia, con su combinación de restricciones, pérdidas personales, incertidumbre y cambios abruptos en la vida cotidiana, ha llevado a un incremento significativo en casos de ansiedad, depresión, estrés postraumático y agotamiento. Esto se ha evidenciado especialmente entre aquellos que estuvieron en la «primera línea» durante la emergencia sanitaria, como médicos, enfermeras y demás personal sanitario. Muchos de ellos aún enfrentan problemas de salud mental, derivados del exceso de trabajo, el trauma y la presión extrema a la que se vieron sometidos.
Las nuevas directrices de la OMS proponen un enfoque integral para mejorar la salud mental global, que incluye:
- Programas comunitarios de apoyo: La creación de redes comunitarias para reducir el estigma hacia quienes buscan ayuda psicológica y mejorar el acceso a recursos para la salud mental, tales como terapia, grupos de apoyo y orientación.
- Fortalecimiento del acceso a servicios de salud mental: A través de mayores inversiones en servicios, capacitación de profesionales, y un enfoque que priorice la atención de calidad.
- Mejoras en el entorno laboral del sector salud: Se propone mejorar las condiciones de trabajo, promoviendo jornadas equilibradas, más recursos para la seguridad laboral y acceso a programas de apoyo emocional, con el fin de prevenir el desgaste y el síndrome de burnout.
- Programas educativos para niños y jóvenes: La OMS enfatiza la necesidad de implementar estrategias de bienestar en entornos escolares, con atención especial al impacto emocional y de aislamiento que los más jóvenes enfrentaron durante la pandemia.
- Nuevas tecnologías y telemedicina: Fomentar el uso de la tecnología para acercar servicios de salud mental a quienes viven en zonas remotas o tienen acceso limitado a terapias presenciales.
El director general de la OMS, Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, hizo un llamado a los gobiernos para que prioricen las políticas de salud mental en sus agendas, indicando que «la recuperación total de la pandemia no es solo física, sino también mental y emocional». Las directrices instan a los países a aumentar su inversión en salud mental, a reconocerla como una parte vital del bienestar general de la población, y a brindar apoyo sostenido a quienes aún enfrentan sus consecuencias.

La pandemia de COVID-19 no solo dejó huellas físicas, sino que también marcó un antes y un después en la salud mental global. En especial, nuestros trabajadores de la salud, quienes estuvieron en la primera línea, continúan enfrentando retos emocionales. Las nuevas directrices de la OMS nos muestran un camino para sanar como sociedad, impulsando programas de apoyo, mejoras laborales y más recursos para la salud mental. Es hora de dar prioridad al bienestar integral de quienes nos cuidan y de cada uno de nosotros.